lunes, 19 de diciembre de 2011

Dia Uno. Miramar, FL

Toda una vida yendo a Mar del Plata, y vengo a conocer el Miramar de Florida.

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Miramar. Así se llama el barrio donde vive Vero. Miramar Parkway a una cuadra y la costa a 15 km. Hoy pedaleé hasta el mar. Lo vi y lo sentí dos minutos, entre el fuerte viento y las frías sombras de los altísimos hoteles construidos sin impunidad frente a su inmensidad. Es bravo y turquesa.

Hoy pedaleé hasta la costa (Hallandale Beach) montada en Debrah, mi nueva compañera. Se la compre a Debrucee, un señor que me crucé en la parada del colectivo. Fue la primera persona con una bici que vi desde que salí de la casa a recorrer el barrio esta mañana, y quien mejor para averiguar como conseguir una bici? "How much?" fue lo primero que me contestó, con el acento de quien esta acostumbrado a hablar otro idioma. "Cuanto pagar?", repitió ante mi silencio perplejo. "I don't know, maybe 20 for the day." (habia leído en una web de alquiler de bicis que cobraban 10 la hora). "25?" Empezaba a entender que me la quería vender, pero no estaba tratando de convecerme de nada. Solo tenia su bici ahí, algo destartalada, el asiento forrado con bolsas de plástico, el manubrio también. "Are you saying you want to sell your bike? What would you use then? And are you taking the bus with the bike?" Resulta que Debrucee, un jamaiquino maduro (aunque me dijo que es de Montreal, su acento es el de un creolparlante), tiene otra bici en su casa así que no tiene problema en venderme la que tiene ahí, pero a 30. Y sí puede tomarse el bus con la bici.
El colectivo llegó mientras le daba la plata, pero se acordó en ese momento que no me había dado la llave del candado. Asi que perdió su bus y yo le di otros 3 dolares por el candado y por el bus perdido, y a cambio recibí un sincero "God Bless You" de su parte.
Debrah tiene un problema con los cambios, que hace que no pueda salir de la velocidad que se usa para pedalear cuesta arriba, pero así y todo, llegue hasta la costa. En el camino no encontré ninguna bicicleteria, pero tuve un primer pantallazo de la avenida principal, con alto transito vehicular (no llegue a contar 15 bicicletistas en esos 15 km). A mitad de la bicicleteada apareció un barrio privado de motorhomes, verdaderas casas rodantes de primera categoría, un estilo nómade de lo mas paquete.
Ya llegando al Ocean Drive, tuve una parada obligada en el puente del Intercoastal (canal que corre paralelo a la costa), que se levanto para dejar paso una embarcación que cargaba una grúa. Fue una buena parada, ya que pude conocer a Janet, una señora mayor de 70, seguramente ex hippie tardía, que volvía con su hijo de comer una comida horrible en un restaurant chino. "Oh she has a bike! up with your hands, give me the bike!" bromeó en cuanto me vio, apuntandome con los dedos como si fueran pistola. En el restaurante le habian regalado dos almanaques, y ella me regalo uno a mi. Muy kitsch, pero tambien puede servir de camino de mesa. Luego me mostro una cajita en la que llevaba varios cigarrillos non sanctos. "Yo voy caminando y me fumo uno de estos. Quien se va a fijar que es lo que estoy fumando?" "Este es el mejor momento, mama, ahora que el puente esta levantado" "No, aca no, esta lleno de policias" Y senhalaba todos los autos. Quise saber su nombre. "Oh it's Janet. Janet Planet" "Yes, she lives in her own Planet" comento el hijo, regordete, pelo rubio, tenhido y largo, aspecto de pasar muchas horas jugando a la Play y tomando cerveza. Planet Janet, un buen lugar para estar.
El regreso fue en el bus 28, donde pude cargar mi bici, efectivamente, en un monta bici que hay al frente. El ticket costo 1,75. Tambien se puede sacar uno diario, para usar en todas las lineas hasta las 12 de la noche, por 4 dolares.

La casa de Vero es una especie de PH. Una casa dividida en cuatro departamentos. Imaginen un cuadrado dividido en cuatro cuadrados. Bueno, no es exactamente eso, pero aproximadamente. El de ella es el North Appartment. Aparentemente la vecina del East App. es la madre del segundo de Al Qaeda, y ha habido momentos mediaticos en el barrio. Si, los tentaculos del hambriento pulpo llamado cuarto poder aparecen por las alcantarillas cuando no llegan por el aire dando coletazos desesperados.
Una siesta de cuatro horas me dio gran alegria. Las misiones para manhana: arreglar a Debrah y abrir una cuenta en el banco. Tambien conseguir adaptadores y/o transformadores para mis cargadores. Asi puedo sacar alguna foto para compartirles.
Tocar y cantar son misiones permanentes en mis dias. En el avion vi "Violeta se fue a los cielos", la biografia artistica de Violeta Parra. Inspiradora. Este es un viaje para la creacion, que incluye pero excede a la recreacion. Vuelvo a mi ciudad natal, en la busqueda de reinventarme una vez mas.

2 comentarios:

  1. Veo que estás haciendo "the most" de tu viaje. No esperaba menos de vos, ja, ja! Seguí contando para nuestro deleite. Espero que Janet no te haya convidado uno de sus cigarros "non sanctos". Te quiero. Mamá

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  2. Gracias ma! La verdad, yo esperaba que me convidara... :D Besitos!!

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