viernes, 13 de enero de 2012

Una semana en NOLA

Ya cumplo una semana en New Orleans.
Hasta el miércoles estuve alojada en India House, un hostel muy tranquilo donde pase las mañanas tocando y practicando y componiendo en sus múltiples espacios acogedores.

                    


Desde el miércoles estoy alojada en la casa de Kayla y David, una pareja que planea casarse en octubre en el hermoso Jardín Botánico de City Park. Nos caímos muy bien en seguida. Tienen un cuarto de huéspedes con todos los chiches.

Los momentos musicales no paran de agolparse en la experiencia de cada día.

En Rubarb, especie de club de bicicletas donde conseguí alquilar una bici reciclada por $10 durante todo el tiempo que este aquí a cambio de ir a "voluntarear", una nena entusiasmadísima con el flamenco me hizo recordar las bulerías que aprendiera tiempo atrás con Myrna. La nena, chocha, tratando de aprender las letras en español. Las dos, felices, zapateamos y golpeamos mesas y sillas a falta de un cajón.

En Royal Street, músicos ofreciendo shows callejeros, totalmente acústicos, estilo Mississippi tanto en la música e instrumentos como apariencia y vestuario, sirvieron de anzuelo para el matófono que llevo dentro del estuche del ukelele, y así empecé a mezclarme con ellos. Lo mismo sucedió en algunos shows nocturnos de los bares de Frenchmen Street.




Otra bella experiencia fue conocer a Caroline, amiga de Joel (a quien conociera en Buenos Aires hace unos meses, y cuyo primer video editado deben ustedes ver haciendo click aqui.) Nos encontramos para almorzar, y fue grande la sorpresa de ambas al saber que tanto su hija menor como yo tocamos el ukelele. Luego de almorzar, fui a su bella casa en el Garden District donde conocí a Anna Sudie y compartimos una tarde musical, tocando, cantando e improvisando.

 

Necesitaría pasar mucho más tiempo escribiendo para contarles todo lo que estoy viviendo: las bicis, la comida (riquísima!), la gente, el río, la ciudad, el tranvía... y lo profundo de ir conociendo este vórtice de cultura que es New Orleans.

Mamá siempre me cuenta que, estando embarazada de seis meses (de mí, claro), quisieron viajar a New Orleans (desde Corpus Christi, claro), pero no pudieron llegar porque a mitad de camino empecé a molestar demasiado en la panza y tuvieron que volver. Estoy segura de que lo que sucedió fue que se me desbordó la emoción de sentir que estábamos dirigiéndonos a la Tierra Prometida. Acá estoy, 35 años después :)   

Continuará...

2 comentarios:

  1. Todavía no conocemos New Orleans... Pero lo imaginamos a través de tus relatos. Mamá y Papá

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  2. Deberian conocerlo pronto. Les va a encantar caminar por el French Quarter :)

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