domingo, 29 de julio de 2012

Voluntad o reflejo, esa es la cuestión


En ese transcurrir de horas mirando pantalla tras pantalla, percibiendo el mundo a través de un caos de intereses y pasiones que encuentran su curso en lo no planeado, en la confianza en la coincidencia y la sabiduría del camino, mi voluntad se escondía detrás de la necesidad del apuntalamiento que recibía cuando d estaba presente en mi vida. Errada o no, mis sueños parecían cobrar fuerza sólo cuando caminaban al lado de los sueños de ese otro que del que me había enamorado. Realizar un enroque y encontrar ese sostén en los proyectos de k sería seguir repitiéndome, decía una parte mía. Mas tal vez repetirme sólo era seguir viéndome a través del mismo cristal que juzga reclamando absoluta independencia e individualidad en mis proyectos.

Debía preguntarme dos cosas fundamentales, con una mano en el corazón y la otra en los pies. Si mi deseo necesita siempre un espejo, ¿en qué espejo quiero verme reflejada?  Y también ¿cuánto tiempo más estoy dispuesta a esperar para decidir por mí misma?