miércoles, 31 de diciembre de 2014

2014 en treinta y cuatro pasos.

Se va 2014, dando las últimas patadas de caballo desbocado.
Va mi lista-balance-resumen de un año que volvió a cambiarlo todo.

"Te canto las 34"
En Paraty, Estado de Río de Janeiro
Foto: Sérgio Rousselet
  1. Un año en el que empecé a cambiar mi manera de escribir. Volví a escribir mucho, a hacerlo todos - o casi todos - los días, incluyendo dos meses de estricta disciplina mañanera. Hice talleres, dinámicas creativas, me uní a Kay Pacha y a Los Escribidores.
  2. 365 días (menos dos semanas) durmiendo y amaneciendo con mi Juan. Un extraño deseo de mi infancia cumplido finalmente: casarme sólo para no dormir nunca más sola. 365 días de intensivo aprendizaje, de espejo permanente, de ejercitar la tolerancia, de aprender el valor del respeto, el compañerismo: elegirnos porque somos complemento, elegirnos a pesar de y sobre todo gracias a nuestras diferencias
  3. La música ha pagado bien: me he afirmado como artista callejera. En el verano superé las 200 presentaciones (teniendo en cuenta que me presentaba en al menos 4 restaurantes por noche, durante dos meses y medio de temporada, descontando días de lluvia, que fueron muchos pero perdonaba a la hora del trabajo). Mi voz se dispersó por varias latitudes, llevando dulzura a cambio de solidez laboral. Además de restaurantes, hice plazas, callejones de piedra, metros, colectivos, balsas y festivales. 
  4. Durante el verano vendí más de 100 copias de Jali Moon Trip.
  5. En abril grabé Uke del Sur, sin costo más que el pasaje de Montevideo a San Carlos. La sesión en la Usina Cultural fue optimista, cuidada, directa y casi todos los temas salieron a la primera toma. Un feliz encuentro, espontáneo y deseado. Ya se vendieron también más de 100.
  6. La variedad de viviendas: tres meses de carpa, dos meses de rancho al borde del campo y las vacas, dos meses de habitación húmeda en casa histórica, una semana de ranchito de barro y madera en el bosque agua de pozo y luz de velas, dos días de casa entre morros, varias semanas de varios hostels, varias semanas de condominio, una semana de escuela-rural-granja fronteriza, y para rematar el año: dos alegres semanas en casa de mamá y papá después de muchos años de saludable no-convivencia.
  7. Todo el año transité lugares donde nunca había estado antes: lo que equivale a decir que fue un año de nuevas geografías. Dos países y varios pueblos: La Paloma, Valizas, Cabo Polonio, Chuy, Montevideo, Colonia del Sacramento (Uruguay) y Praia do Rosa, Paraty, Trindade, Niteroi, Rio de Janeiro, Juiz de Fora, Ibitipoca, Teófilo Otoni, Lençois, Itacaré, Trancoso, Porto Seguro (Brasil)
  8. Fue el primer año de mi vida en que vendí cosas hechas por mis manos. Primero, unos tímidos mandalas de metal, luego mis amados cuadernos. 
  9. Viajé 150 horas en micros brasileños y sobreviví.
  10. Dejé el tabaco y vivo mejor.
  11. Tomé un taller de canto con Paloma Kipples y mi voz se hizo alas.
  12. Tomé un taller de encuadernación y mis cuadernos se inspiraron.
  13. También vale hablar de lo que no me gustó tanto: haberme perdido la oportunidad de ir a festivales de música gratuitos en Rio das Ostras, o en Vale do Capão, o de ir a un Vippassana en Río, sólo por estar pendiente del trabajo, del dinero y de no quedar atrapada en ese país gigante. Sin embargo, justamente el aprendizaje más sólido de este año fue el de la conciencia del precio de las cosas, de la constancia en el trabajo: ser mi propia jefe requiere de una disciplina y un foco  que me ha costado lágrimas adquirir.
  14. Algunos puntos dedicados a las gentes de 2014. El Año lo empezamos celebrando con quienes fueron nuestros vecinos de campamento durante todo el verano: Martín y Rubén Darío, rastas y tarotistas recién casados en Buenos Aires, estaban viajando en bici por Uruguay para festejar su luna de miel; y Marta y Contento, pareja despareja, ella española y artesana, él argentino y antiguo lobo de mar aventurero, ambos con historias para descostillarse mil y una noches
  15. En el mismo camping hicimos amistad con Naty y Miguel, pareja de artesanos con quienes compartimos mucha más vida luego en Colonia. La amistad no llegó a fin de año; agradezco la ayuda que nos dieron, pero no el precio que tuvimos que pagar por ello.
  16. Luz y Facu, pareja de músicos que también pasó por el camping de La Paloma. Dos seres por completo entregados a su misión musical, juntos tocan música del Llano Venezolano. Aprendí con ellos a existir para la canción, y no al revés.
  17. Adrián, que nos dejó bici y carpa para sobrevivir a esos meses de campamento con la dignidad merecida. Magú, que nos prestó otra bici y nos acompañó en todas las cervezas que tomamos bajo las estrellas o bajo el agua.
  18. El Melo, en Valizas. Acerca de él, escribí esto.
  19. Maite, que conocimos en lo del Melo y que nos recibió en su casa montevideana de comunidad abierta, militante y festiva.
  20. El reencuentro con Romina, después de 14 años. Compañera de andanzas adolescentes, complemento en mi vida por eso de mostrarme el lado B de la vida. Sus fotos me parten el bocho.
  21. Dolores (otra que me ha abierto muchas puertas de percepción en mi vida) me hizo tía de nuevo en Humahuaca, Flor en Londres, y María hará lo suyo en Buenos Aires en pocos meses. Alegría de hermanas unidas más allá de ríos, océanos y valles.
  22. La banda coloniense: Andrea - artesana y música, alta viajera, conexión instantánea para cantar y trabajar juntas. Gracias a ella, las clases de danza afro en el Bastión. Más banda: Santi - violín, pandeiro, guitarra y vozarrón - y su amor Martina - música brasiguaya de oficio y talento, flauta, voz, guitarra, arreglos, "gran valor" (Andrea dixit); la pena es que Santi no haya querido y ella se haya ido. Seba, charango, guitarra, además titiritero y arreglador de barcos. Y varios otros, que serán protagonistas en el 2015, ya que hay proyectos y ganas para este año q se viene de residencia en esta bella (y aún virgen en lo que es cultura alternativa) ciudad.
  23. En Brasil, Deca y su tribu (João, ese diablito de ojos de cielo, Sophia, diablilla barrigonísima, Helena, adolescente y peleadora, Marquim compañero incondicional, Dionnatan, vecino hermano exótico) dándonos familia y contención mientras ella misma intenta mudar su modo de vida. 
  24. Quiero nombrar a todos! Luli Doli, primero en La Paloma y después en Ipanema, su alegría y las canciones; Marina y Gaspar con sus boomerangs, sus clavas mágicas y su vida rodante (y también la alegría); la bienvenida a Brasil que nos trajo Homero; Santos y su mamá en Jabacuara; los Mincho Manouches trayendome al jazz gitano de la mano, y llevándome a grabar a Castillos; tantos más! La galera de Lençois: María, Marisa, Sara y Dari, Dolly, Manu, la familia Bonny - Brian - Esmeralda y Cristal (nacida en esos días en una ambulancia al borde de la ruta), los malabaristas Delson y Gabriela. 
  25. Conectada a California y Windtree a través de mi hermana Flor. Ese lugar del mundo donde mi espíritu empezó a curarse de muchas cosas ... sólo para poder enfermarse de otras :(. Pasé gran parte del año sintiendo una nostalgia enorme por ese lugar en la punta de la montaña, añorando las vivencias del pasado y deseando volver lo antes posible. Luego pude calmar esas ansias y cambiarlas por perspectivas realistas. Aplacar los fuegos, moldear la llama. Nada se repite, todo toma nuevas formas. Elena y Julian estarán allí y yo llegaré cuando sea propicio.
  26. Logré cumplir mi promesa de regalo de cumpleaños a Juan: estoy orgullosa de eso. Una mesa para exponer sus piezas, y un viaje a las Cataratas.
  27. En paz con mi familia, y los he extrañado este año más que nunca. Mis sobrinas crecen sanas, con alegrías y conflictos cada una propios de su edad y personalidad.  Toda la familia está en la cresta de la ola. Dicen que me extrañan, y les creo porque yo también a ellos. Todos (menos las niñas) viajaron a Europa este año, cada uno con sus motivos y a su manera. Nadie puede culparme de mi culo inquieto.
  28. También en Europa se reunieron dos potencias: Pescadas y Malena. Gira pescadélica, lanzamiento de disco de OGWO, y la perspectiva de trabajo transatlántico a distancia con mi Jamgal preferida. ¿Habrá fusión Vanjali-Jamgals? Rumores en mi mente...
  29. Hablemos de las pérdidas. La muerte, cuando llega sin avisar, pega más fuerte. Y ahí nos damos cuenta de que no teníamos tiempo hasta que se nos llenan las manos de minutos vacíos. Cuando llega después de una larga espera, cuando se anuncia con pompas y platillos alargando el desfile hasta el desenlace, nos agota y a la vez libera y abre las ventanas para nuevos modos de vivir. En ambos casos, es dolorosa para los que quedan de este lado. Por eso, el abrazo y la contención para mis hermanas Juli y Pacha, que despidieron a su mamá y su papá respectivamente. Acá estoy!
  30. La correspondencia eterna y siempre presente con mis ángeles de la guarda. Además, mantuve viva la llama de las cartas de carne y hueso, al menos y por ahora, en una sola vía: envié varios "mini-libros-carta" a distintos puntos del planeta y espero multiplicar ese impulso este nuevo año.
  31. Deseo muchas cosas para el año nuevo, pero esa lista la haré mañana. Importantísimo, porque no ponerse nortes puede hacer que viajes en círculos. Una desorientación que puede conducir a azares inesperados - y lo bueno de no esperar nada es que todo te sorprende. Este año haré una lista que pueda leer y contrastar dentro de 366 días. Aunque también encontré una lista de deseos de hace dos años, y veo que algunos recién ahora se están cumpliendo. No siempre los tiempos son los que una espera, y la vida no entiende demasiado de calendarios. Así que, como dice Titín, lo importante es mantener la actitud positiva.
  32. La creatividad estuvo siempre presente. He cargado un equipaje demasiado pesado para una transhumante, sólo para tener cosas con las que divertirme en cualquier lado: lápices, colores, papeles, grabadora, cuadernos ¡muchos cuadernos! agujas e hilos, telas.
  33. Un día, caminando por algún camino de tierra, me di cuenta de que estaba trocando todos mis dioses y diosas por la literatura. Si bien no es del todo cierto, sí lo es que fue un año pragmático, de solidificar asuntos en el plano de lo material, de la supervivencia. Las prácticas de meditación, las consultas a Madre Paz, los estiramientos y prácticas de yoga estuvieron presentes en menor medida, pero siempre como salvavidas cuando la vida se empeña en ponerme a prueba. Mi gran cable al saber ancestral fue Manu y su Revolución Lunar. Gracias por tu persistencia en sostener esos espacios!
  34. Lo que más adoré, finalizando ya el año, fue haber participado en el Festival de Artesanía y Música CURII de San Pedro, Misiones, cantando, canjeando revistas por artesanías y dando talleres para niños. Y, además, haber sido invitada en ese mismo festival, a la Escuela Educación por las Primaveras, en El Soberbio, Misiones, cumpliendo así otro sueño de mucho tiempo: trabajar con niños en una escuela rural, escuela granja, escuela amor. Espero con toda el alma que sea la primera de muchas intervenciones así. Alejandra, ese gran corazón que conocí este año, me abrió la puerta de un mundo de infancias con perros, cascadas, y educación infinita. Además, coincidimos un par de días con las chicas de Construyendo Puentes, que fueron también inspiración y perspectivas y horizontes.

Esta es mi manera de decir que termino el año con ganas de hacer muchas más listas de "34 cosas", de mantener la comunicación a través de este espacio, y de animarme a muchas más aventuras creativas; a crear comunidad, y sobre todo a vivir con alegría más allá de las geografías. 

No debería darlo por supuesto: sepan que lo que puedo expresar con palabras es aún la punta del iceberg de mis pensamientos y emociones. Que me quedan muchos momentos, personas y aprendizajes en el tintero. Sé que si Natacha lee este post y ve que no la nombré va a sentirse triste. Sé que quiero dar con la dosis justa de profundidad y humor. Que quiero abrazarlo todo y a todos. Que tal vez no quiera seguir trabando lazos porque soy demasiado nostálgica y no quiero extrañar tanto. Pero sé que voy a seguir, que es mi naturaleza; que tal vez no lograré grandes cosas pero en lo pequeño es donde en verdad encuentro la grandeza, y esa es una de mis grandes verdades.

Salud 2014, has sido un gran maestro.

jueves, 25 de diciembre de 2014

A de Arte con Audacia

Me animo a decir que mi arte es el de acercarme a las almas cada vez que abro las alas de mi voz. Acuden ángeles a asistirme en la tarea de adornar el aire, de agitar con armonías antiguas los avisperos interiores de quienes se alzan a escucharme.
¿Aplausos? Acompañan y ayudan, levantan el ánimo: aceleran el pulso de mi audacia. Aunque su ausencia no representa adversidad, afloja algo la autoestima y debo recurrir a artimañas antes de adivinar que es propio de mi arte el alejar aburrimiento y alienación de quienes asisten a mi auténtico abridor de algarabía.
Arremeto de la nada, ágilmente, y ocupo un espacio vacío.
Actúo como alarma.
Activo el acertijo.

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(1ra entrega del Deletrearte: Quién es JALI M.?)
Variación libre del juego "Días de Abecedario"

miércoles, 10 de diciembre de 2014

ficciones


Las mañanas se van 
calurosas y placenteras 
por estos días, 
ocupada como estoy en 
ensamblar embalajes, 
ordenar mis personajes, 
limpiar, respirar, cuidar: 
preparar un abordaje. 


Ya se cumplieron tres meses en Brasil, y ahora estoy entre fronteras.
Momentos de reflexión, de acumular, de practicar, de hacer ejercicios atrasados de norte de papel. Comparto uno de ellos. Va com Deus!


Realidad/Ficción

Llegamos de noche al Pueblo de las Motocicletas. Habíamos conducido todo el día en un estado de tensión agujero, tensión espada, tensión suicidio. No es que buscáramos a las motos ni ellas a nosotras. Eramos tres muchachas trampolín intentando un salto de costa a costa, un salto por tierra que nos alejara de la conspiración. M había recibido un mensaje atrás de otro, alertándola de los peligros que corría si continuaba por apenas un día más en la Tierra del Puerto de Cemento. L y yo nos hicimos eco de esos mensajes sordos. M era nuestra hermana y necesitaba de nuestro apoyo. 

Cuando emprendimos la huída, lo hicimos en el viejo Buick de R, que estaba visitando a sus padres en la Ciudad del Jersey. El podría conducirlo de vuelta una vez que llegáramos a destino, que, según los mensajes que seguían llegando a la mente convulsionada de M, se encontraba en las cercanías de dicha ciudad. Fue una mala idea. Al parecer, el enemigo había logrado localizar el centro de transmisión y recepción - la antena - , y el Buick ya no era un lugar seguro para transcurrir los próximos cuatro días que nos esperaban detrás del volante.

Llegamos al Pueblo de las Motocicletas en medio de una tormenta. Ahora que lo recuerdo, eran vientos huracanados que parecían envolverse en forma de ciclón. No sé si nos llevó el auto que alquilamos o si fue el viento el que nos empujó hasta esa localidad. La noche anterior a la explosión habíamos visto "El Mago de Oz", versión clásica, en casa de R. No entiendo cómo logramos que M aceptara sentarse con nosotros a ver la película. Los mensajes ya habían empezado a llegar, y supongo que se sentía cansada de ser el centro de transmisiones de esa misión particular.  Los últimos habían hablado de una clave que sería revelada por partes. No habían sido muy precisos en cuanto a la manera en que esa información se revelaría. Vamos a ver una película, M, dale. Un poco de shampú para tu cabeza radio, tu cabeza antena, tu mente circuito electrónico al rojo vivo. 

Algo me había impulsado a ese viaje relámpago justo para esa fecha. Claro, las ganas de ver a M después de casi dos años eran la principal excusa. Habíamos vivido y convivido como hermanas durante cuatro meses, allá en ese invierno crudo con setenta por ciento de días y noches de lluvias y cien por ciento de brujería, esoterismo, sueños lúcidos, lectura, caminos del artista, fabricación de velas, películas de david lynch, fiestas de superbowl y amistad sin fronteras. Luego, mi retorno hacia la otra punta del continente, hacia un amor que se desvanecía, hacia planes y proyectos que no pasaban de retoños de primavera. 

En medio de ir recordando toda aquella secuencia de hechos para volcarlos en este escrito, caigo dormida, rendida por el cansancio que produce remontarse hacia hechos que nunca encontraron una resolución. Las cosas sucedieron tan rápido, y me involucré tanto con mi papel de acompañante terapéutico de mi amiga, que consideré cualquier acto que pretendiera dejar registro de esos días (léase, tomar notas o fotos) inadecuado dada la gravedad del asunto. Esto no era algo para ser novelizado. Recuerdo a mi primo J diciendo: podrías haber hecho un ensayo fotográfico de la historia. Mas no. Y pasaron ya tantos años, que mi memoria debe hacer esfuerzos de perezoso para entrar en los vericuetos de las sensaciones vivenciadas en esos días, los rincones donde quedaron pegadas las telarañas de detalles que puedan ayudarme, a través del mismo acto de escribir, a reconstruir y resolver el misterio escondido detrás de aquella experiencia.

Caigo dormida, digo, y sueño. En mi sueño, alguien me da de beber una poción mágica. No acabo de quitar la pequeña botella de mis labios, que siento mis pies separarse del piso, mi pecho y hombros expandirse como el torso de un ave que remonta vuelo; mis oídos son los radares de un murciélago. Oigo detrás mío unas voces que murmullan. Siento los pelos-pluma de mi nuca erizarse. La antena se resiste a sintonizarse. Siento miedo de abrir esa puerta, de escuchar lo que están diciendo.


Despierto, sacudida y confundida. Tranquilizo a mi miedo haciéndole escuchar las voces de personas "reales" que están hablando detrás mío. Es que me quedé dormida viajando en omnibus. Viajar me ayuda a recordar otros viajes.