viernes, 30 de enero de 2015

Ñ de Ñoquis.


Siempre fueron mi plato preferido. Cuando de pequeña salíamos a cenar en La Posta, en Mar del Plata, mi elección nunca variaba: ñoquis con manteca y queso (y porción de dulce de leche de postre).

Los de ayer fueron con salsa bolognesa y crema de espinaca. Salí a tocar por la noche, luego de un día exuberante como el río después del temporal. "Salgo por los ñoquis", le dije a Juan. La gorra del mediodía había superado el promedio diario, pero tenía que rendirle culto al 29. 



Contrastando con la cantidad de gente que había circulado durante el día, el fresco de la noche habría dejado a todos en sus casas. Recorrí el Barrio Histórico y en Mi Viejo Barrio, el restaurante donde al mediodía había conocido a Carlos Serebriski, había varias mesas. Antes de entrar vino a mi mente "Dream a Little Dream"; la practiqué, porque hace mucho que no la toco. El clima era tranquilo en el salón. "Es un cavaquinho?", me preguntó un hombre con acento de algún otro lado, antes de sacar a Daisy de su estuche. "Oh! Vas a tocar?" Y el mozo: "Ahora que salió en la radio la muchacha es famosa, ojo eh!" 

Y sí. Estuve en la radio. Pero no en cualquier radio. Estuve en Radio Colonia, esa que siempre papá contaba. El estudio es imponente, con piano de cuarto de cola incluido y una cabina a todo trapo (no llegué a ver los equipos, pero se veía importante). Cuando Carlos me vio cantar él estaba comiendo sus ñoquis en la mesa del fondo. Se ve que eso lo puso contento y por eso me dio un espacio en su programa. No tuve tiempo de avisar más que a mamá y papá, que me escucharon desde Tandil.

"Siempre quise tocar cavaquinho" dice el hombre cuyo acento develo yanqui. "Siempre quise cantar", dice Mabel, la locutora de Carlos. "Vayan y háganlo!", los insto. Igual que insto a todas las cámaras que hay delante de las personas que disparan mientras toco en Don Pedro que sean buenas y les digan a sus dueños que me envíen las fotos y videos que capturan. Libertad para esas tomas!

La cosecha del día siguió con la charla con Ana y Marta las responsables de una luz que empieza a latir en el centro de la ciudad, en forma de centro (perma)cultural. Semillas que germinan.

Mientras tanto, nuestra casita va tomando forma: decimos que el domingo hay asado de inauguración. Por las dudas, les puse el billete abajo del plato a las bolitas de papa y harina, no sea que el Dios del Ñoqui nos haga papilla los planes.






No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada